El Regreso de los Muertos...
Una de las mejores comedias zombis de la historia del género.
- Título original: The Return of the living dead
- Nacionalidad: USA
| Año: 1985
- Director: Dan O'Bannon
- Guión: Dan O'Bannon
- Intérpretes: Clu Gulager, James Karen, Don Calfa
- Argumento: La 2-4-5 trioxina, un componente químico
fabricado por el ejército, queda liberado conviertiendo en muertos
vivientes a todos los residentes del Resurrection Cemetery.
LA VALORACIÓN:
81 |100
No se me ocurre mejor forma de inagurar la nueva sección Horror Revival que con El Regreso de los Muertos Vivientes, una de mis películas de zombis favoritas de todos los tiempos.
En una de las primeras secuencias de
El Regreso de los Muertos Vivientes
se hace referencia a una película en la que los muertos regresaban a la
vida, afirmando que los hechos acontecidos en dicha película eran
reales, y que el director de la misma fue obligado, por altas instancias
militares, a modificar ciertos datos y situaciones de su obra, en aras a
proteger un secreto que, en caso de ser revelado, pondría en jaque la
seguridad nacional: cierta toxina química, fabricada por el ejército
norteamericano, es la única responsable de que los difuntos abandonen
sus tumbas.
Por supuesto la película a la que se hace referencia es la mítica
La noche de los muertos vivientes, y el director obligado a
maquillar la realidad para no vulnerar secretos de Estado era, ni más ni menos, que George A. Romero.
Curiosamente
El Regreso de los Muertos Vivientes se planteó en su inicio como una secuela
seria de
La noche de los muertos vivientes. Disuelta la asociación que dió orígen a
La noche de los muertos vivientes, Romero cedió los derechos a una posible secuela de la misma a cambio de poder contar con los medios necesarios para rodar
Dawn of the Dead (Zombi, 1978).
Tobe Hooper
(La Matanza de Texas, 1974) fue la primera opción para llevar a cabo
El Regreso de los Muertos Vivientes.
Pero en algún lugar del trayecto las cosas se torcieron (para bien), y Return of the living dead (título original)
tomó el camino de la comedia zómbica desprovista de cualquier tipo de
connotación o reflexión socio-política que fuera más allá de un evidente
alegato antimilitarista plasmado con crudeza en su resolución (gracias a Juanitocinéfilo por el apunte del alegato militarista, que no aparecía en la primera versión de esta reseña); quedando el
Dawn of the dead de Romero cómo la secuela oficial de su genial ópera prima.
Finalmente, la dirección y un nuevo guión de la película
corrieron a cargo de Dan O'Bannon, máximo responsable de que El Regreso
de los Muertos Vivientes haya pasado a la historia cómo una de las
mejores comedias zombies de todos los tiempos.
Unos bidones propiedad del ejército norteamericano fueron entregados,
por error, a una empresa de suministros médicos. Dichos bidones
contenían soldados embalsamados en una sustancia química denominada
2-3-4 trioxina, capaz de resucitar a los muertos.
A causa de una negligencia por parte de uno de los trabajadores de la empresa de suministros médicos, la
2-4-5 trioxina queda liberada, reviviendo a los muertos de un cementerio cuyo premonitorio nombre es el de
"Resurrection Cemetery".
Siendo, en términos generales, respetuosa con las criaturas primigénias de Romero
-muertos que se levantan de sus tumbas para saciar su hambre de carne fresca-, lo cierto es que
El Regreso de los Muertos Vivientes
tiene el acierto de presentar un buen número de novedades o
particularidades en lo referencia a la naturaleza del zombi romeriano
(algunas de estas "particularidades" no volveremos a verlas hasta bien entrado el siglo XXI).
De esta forma, la
2-4-5 trioxina es capaz de resucitar a todo tipo de cadáveres, desde aquellos que se han visto reducidos a una mera estructura ósea
(esqueletos andantes),
hasta muertos recientes que conservan prácticamente intactas sus
aptitudes físicas, de manera que son capaces de correr y saltar con una
agilidad envidiables (unas cualidades, estas últimas, que Zack Snyder
recuperaría en
El Amanecer de los Muertos, extraordinario remake de
Dawn of the Dead estrenado en 2004).
Pero, más allá de la heterogeneidad de su presencia y apatitudes físicas, los zombis de
El Regreso de los Muertos Vivientes
presentan otras cualidades de índole intelectual. Son capaces de
organizarse, de seguir a un lider, incluso de articular palabras
(el célebre "cerebros, quiero cerebros") o urdir pequeñas estrategias destinadas a un único objetivo: abastecerse de carne humana... cuanta más, mejor.
En este sentido es trascendental la escena
(una de las mejores y más divertidas de la película) en la que un muerto viviente realiza una llamada de auxilio desde la radio de una ambulancia.
Son todos estos conceptos
-la capacidad de los zombis de organizarse y seguir a la figura de una lider- que el mismísimo Romero retomaría, en parte, 20 años más tarde en
"La Tierra de los Muertos Vivientes" (Land of the Dead, 2005).
Por supuesto resultaría absurdo e inadmisible reseñar una película cómo
El Regreso de los Muertos Vivientes sin hacer una especial mención a la actriz
Linnea Quigley, cuyo personaje
Trash,
empujada por la fantasía erótica ¿? de ser mordida hasta la muerte por
una jauría de salvajes ancianos, acaba subiéndose a lo alto de una tumba
y protagonizando uno de los denudos más célebres (y celebrados) de la historia del género.
Gracias, en buena parte, a dicho desnudo, Linnea Quigley iniciaría una
de las más longevas, aplaudidas y reconocidas carreras como
scream-queen de la serie B terrorífica.
Y para todos los que disfrutamos de
El Regreso de los Muertos Vivientes a una temprana edad, sin duda Trash quedará en nuestra memoria cómo uno de los grandes mitos sexuales de nuestra adolescencia.
En definitiva,
El Regreso de los Muertos Vivientes es una comedia zombi fresca y ágil, repleta de divertidísimos gags,
ocurrentes diálogos y, sobre todo, arrebatadoramente "moderna", pese a
estar a punto de cumplirse 25 años de su estreno. Un clásico
incontestable y una de las mejores películas de zombis de la historia
que ningún aficionado al subgénero de los muertos vivientes debería
pasar por alto. Imprescindible.